¿Cómo conseguir un look de hombre elegante?

Viernes, siete de la mañana y un sol radiante. Suena el detestable despertador con esa irritable alarma que obliga a cualquiera a salir de cama. En este caso la víctima es Oliver Santos, un joven de 28 años aficionado al surf que madruga cada mañana para coger las olas de más de dos metros. No sabe el día que le espera con su nuevo dilema de look de hombre elegante.

Frente al espigón de La Santa, en la isla de Lanzarote, rompen las olas más sobrecogedoras del mar Atlántico. Allí es donde reside Oliver en un pequeño chalet que escogió precisamente para ejercer con tranquilidad su trabajo: escritor de novelas.

Hace apenas unas semanas recibió por correo postal, a la antigua usanza, una notificación de que iba a recibir el premio del certamen literario Leandro Perdomo Spínola, con su obra presentada bajo el lema Retorno, elegida como mejor novela de misterio del pasado año. Oliver releyó dicha carta una y otra vez. En el sofá de su acogedor salón, en la cama, en la playa… hasta que se dio cuenta de que Retorno, su primera novela, había tenido un gran éxito.

 

Oliver no estaba acostumbrado a acudir a grandes eventos. Era un hombre muy suyo con pocos pero grandes amigos, una pequeña familia acogedora y una ambición definida. Precisamente por eso, a pesar de que se sentía muy afortunado de recibir dicho galardón el nerviosismo recorrió cada rincón de su ser. Y es que a Oliver le preocupaban varias cosas: el discurso, sus acompañantes y como no su aspecto. De hecho, era un tema que nunca le había preocupado, ya que Dios le había echado una mano y le regaló un semblante formal, amable y atractivo. Pero la moda no era lo suyo. Así que por su cabeza no rondaba otra cosa que no fuera cual iba a ser look de hombre elegante para la cita.

Eso sí, en su armario tenía lo más importante. Un traje chaqueta de Adolfo Domínguez de color negro y elegante que se compró para la boda de su hermana hace apenas 4 meses. Sin duda Oliver pensaba que la base del look de hombre elegante ya la tenía. Ahora tan solo le faltaban unos simples accesorios para completarlo, pero para él no era nada simples.

Por ello aquel viernes, una semana antes de la gran cita, había decidido finiquitarlo todo. Después de luchar con las olas con su apreciada tabla de surf, Oliver quién no cumplía ningún tipo de horario de oficina se duchó, cogió su portátil y comenzó su búsqueda intensiva. Obviamente no quería gastarse mucho dinero y pensó que una de las formas de comprar barato sería gracias al Internet. No dudo en visitar una conocida tienda suya, Men’s Wearhouse de la que siempre le han gustado las corbatas originales que tienen. Seguidamente, entró en la web de Maserati de la que eligió unos gemelos dorados a muy buen precio que sin duda le iban a dar un toque especial y resaltarían junto a las muñecas del traje de color negro que tenía pensado llevar.

Y como no podía ser de otra forma, faltaba un complemento indispensable. El reloj. A Oliver le encantaba este accesorio, pero nunca ha tenido ninguno que le encantara a rabiar. Además siempre ha pensado que cada persona debe tener un reloj que refleje su personalidad. La tienda que eligió para su nuevo reloj fue World of Watches y allí encontró uno con la correa de metal y dorada que le enamoró en un instante.

Ya casi lo tenía todo para su look de hombre elegante y a penas eran las once de la mañana. Tan solo faltaba una semana para la gran cita y conforme pasaban los días sus artículos iban llegando a su domicilio. El día de antes del gran evento, Oliver se sentó en su escritorio dispuesto a escribir el discurso que debía recitar nada más recoger el galardón. Para ello sacó una estilográfica, herencia de su abuelo que únicamente utilizaba para ocasiones especiales. Nunca había sido de escribir a ordenador. Con su pluma de Cross y su don para redactar delicadas palabras Oliver ya tenía todo lo que necesitaba para su día especial.

Volvía a ser viernes y tan solo faltaban 3 horas para la cita. Nervioso, se podría decir que el protagonista no pego ojo en toda la noche. Lo único que no le preocupaba era su look de hombre elegante, que al final le costó tan solo 150 €. Con su traje negro profundo, los gemelos y reloj dorados, una corbata a juego, un buen corte de pelo y una estilográfica con la que apuntó más de un número de teléfono, Olvier recorrió con paso firme el salón de la Casa Museo del Timple para recoger su galardón.

No cabe duda, de que Oliver fue el protagonista con su look de hombre elegante. ¿Conseguirás igualarle?